Internacional

Muere Willy Ngoma, portavoz del M23: un dron del ejército congoleño lo mató en Rubaya a las 3 AM mientras el alto el fuego se derrumbaba

Willy Ngoma muerto dron M23 Congo Rubaya Kivu Norte 24 febrero 2026

Willy Ngoma, portavoz del M23, fotografiado en Goma (RDC) el 29 de enero de 2025, fue abatido por un dron del ejército congoleño en la madrugada del martes 24 de febrero de 2026 cerca de Rubaya, Norte Kivu. Foto: AP/Brian Inganga.

Willy Ngoma, portavoz militar y teniente coronel del grupo rebelde Alianza del Río Congo/Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23) respaldado por Ruanda, murió en la madrugada del martes 24 de febrero de 2026 en un ataque con dron del ejército congoleño cerca de Rubaya, territorio de Masisi, en Norte Kivu. “Un funcionario local de la ONU y un coordinador de un grupo de derechos humanos confirmaron la muerte a la agencia AP”, según reportó Associated Press. El ataque se produjo “alrededor de las 3:00 AM, hora local, tras varios días de bombardeos sostenidos con drones en la zona”, confirmaron dos altos cargos del M23, un diplomático regional y un asesor occidental al gobierno a Reuters/Irish Times. Por qué importa el lugar: Rubaya produce aproximadamente el 15% del suministro mundial de coltán, y “el gobierno congoleño incluyó recientemente el sitio en una lista de activos mineros estratégicos ofrecidos a Estados Unidos bajo un marco de cooperación mineral”, según Reuters. La muerte llega mientras el alto el fuego mediado por Qatar y EE.UU. se derrumba y cientos de familias huyen de los combates que rodean Rubaya desde el domingo. El M23 no emitió comunicado oficial: su cuenta en redes publicó únicamente una imagen en negro con un emoji de corazón roto.

📅 24 de febrero de 2026 | 📍 Rubaya, Norte Kivu — República Democrática del Congo | 🔴 Urgente | ✍️ Birmux News

Kinshasa / Rubaya — A las 3 de la madrugada, un dron del ejército congoleño impactó cerca de Rubaya. Cuando amaneció, el hombre que había sido el rostro público del grupo rebelde más poderoso del este de África estaba muerto. Willy Ngoma, teniente coronel, portavoz, estratega militar y uno de los cuadros más visibles del M23, no era un símbolo cualquiera: era la voz del movimiento en los momentos más críticos del conflicto.

Su muerte llega en el peor momento posible para la paz. Un alto el fuego que nadie está respetando. Negociaciones en Doha que avanzan en papel pero se deshacen en el terreno. Y una zona cuyo suelo vale literalmente miles de millones de dólares en minerales estratégicos.

El ataque: madrugada del 24 de febrero, Rubaya, 3:00 AM

Días de bombardeos previos y cientos de familias en fuga

El ataque no llegó de la nada. Como detalló Reuters a través del Irish Times:

“El ataque ocurrió cerca de Rubaya, en Norte Kivu, alrededor de las 3:00 AM, hora local, y llegó después de varios días de ataques sostenidos con drones en la zona por parte del ejército congoleño. Fuentes de la sociedad civil reportaron combates intensos en varias localidades cerca de Rubaya desde el domingo, lo que forzó a cientos de familias a huir del área.”

Prensa Latina, citando medios locales como Radio Okapi y Actualité.CD, añadió un detalle revelador sobre el margen de confirmación:

“Los relatos difieren en cuanto al inicio de los bombardeos, pues fuentes locales señalan indistintamente que la operación se llevó a cabo alrededor de las 2:00 o las 4:00 hora local.”

Jeune Afrique, que logró la primera confirmación directa desde el movimiento, citó a un alto cuadro del AFC/M23 con una frase escueta y definitiva: “Falleció en un ataque de dron en el territorio de Masisi.” No hubo más detalles desde el bando rebelde. Solo la imagen en negro con un corazón roto publicada en sus redes sociales horas antes del comunicado.

Quién era Ngoma: más que un portavoz

Estratega, cara pública y figura bajo sanciones internacionales

Para entender el peso de esta muerte hay que entender quién era realmente Ngoma. Como documentó Nile Post citando al corresponsal de guerra Steve Wembi:

“El teniente coronel Ngoma era uno de los comandantes más visibles del M23 y un arquitecto clave en la estrategia operativa y de comunicación del grupo. Apareció frecuentemente en declaraciones públicas y presentaciones mediáticas como el rostro del liderazgo militar. Su papel fue más allá de la comunicación: era considerado un estratega militar senior que articulaba regularmente las posiciones y acciones del movimiento rebelde.”

Ngoma había sido sancionado por la Unión Europea desde diciembre de 2022 por su papel como portavoz del M23 y su responsabilidad en la planificación de actividades armadas que han contribuido a la inestabilidad y los abusos de derechos humanos en el este del Congo. En 2023, Estados Unidos también lo sancionó, según confirmó Prensa Latina, por el papel del AFC/M23 en “graves violaciones de derechos humanos, incluyendo asesinatos y violencia sexual contra civiles”.

Rubaya: por qué este pueblo cambia el mapa del conflicto

El 15% del coltán mundial y un trato mineral con EE.UU. en juego

El lugar del ataque no es un detalle menor. Es, quizás, el elemento más estratégico de toda la historia. Como precisó Reuters:

“Rubaya es un hub estratégico de extracción de coltán que produce aproximadamente el 15% del suministro mundial, lo que lo convierte en un bastión financiero clave para los rebeldes del M23. El gobierno congoleño incluyó recientemente el sitio en una lista corta de activos mineros estratégicos que está ofreciendo a Estados Unidos bajo un marco de cooperación mineral.”

El coltán es el mineral que hace funcionar los teléfonos inteligentes, los vehículos eléctricos y la inteligencia artificial. El 15% del suministro mundial que fluye desde Rubaya convierte esa zona polvororienta del Norte Kivu en un campo de batalla geopolítica donde los intereses de Washington, Pekín, Kigali y Kinshasa se superponen de forma explosiva. El M23 ha financiado parte de su operación militar con los ingresos del coltán de Rubaya. Recuperar o mantener ese territorio no es solo una cuestión militar: es una cuestión de supervivencia económica del grupo.

El alto el fuego que nadie respeta: Qatar, EE.UU. y la paz que se deshace

Acordado el 18 de febrero, violado desde el primer día

La muerte de Ngoma no ocurre en un vacío diplomático. Ocurre exactamente cuando se supone que el arma debería estar callada. Como explicó AP:

“El ataque con dron llegó semanas después de que tanto Congo como los rebeldes del M23 acordaran un cese al fuego y métodos para monitorearlo con ayuda de la misión de la ONU en Congo. Ambas partes se acusaron mutuamente de violar los términos de la tregua. El presidente Donald Trump y Qatar han mediado esfuerzos de paz, pero los enfrentamientos han continuado en las últimas semanas.”

El coordinador adjunto del AFC/M23, Bertrand Bisimwa, ya había acusado a Kinshasa antes del anuncio de la muerte de Ngoma de no respetar el alto el fuego desde la firma del Acuerdo de Asociación Estratégica con Estados Unidos. Bisimwa calificó de “brutales y deliberados” los ataques de este martes contra las zonas densamente pobladas de Kitendebwa, Kashihe y Kiduveri, en el territorio de Kalehe, sosteniendo que demuestran la intención del gobierno de “sembrar el terror, el caos y la muerte entre la población civil”.

Kinshasa no respondió de inmediato a las solicitudes de comentario de Reuters, AP ni AFP. El portavoz del ejército congoleño (FARDC) tampoco confirmó oficialmente la operación ni el resultado del ataque.

El M23 hoy: de Goma a Bukavu, el grupo que controla el este

Una ofensiva relámpago que redibujó el mapa desde 2024

Para contextualizar el peso del M23 en el tablero regional, es necesario mirar el recorrido reciente. Como documentó Reuters:

“El M23, que la ONU dice está respaldado por Ruanda, controla amplias zonas de las provincias de Norte y Sur Kivu tras una ofensiva rápida el año pasado en la que los rebeldes tomaron las ciudades estratégicas de Goma y Bukavu. Los rebeldes capturaron brevemente la ciudad de Uvira en diciembre y el ejército congoleño la retomó el mes pasado. La RDC reabrió su frontera con Burundi allí el lunes.”

El grupo, que Ruanda niega apoyar pese a las repetidas conclusiones de grupos de expertos de la ONU, ha pasado de ser un movimiento guerrillero confinado a zonas boscosas a controlar capitales provinciales y hubs mineros que representan miles de millones de dólares en recursos naturales. La muerte de su portavoz más conocido es un golpe simbólico y operativo significativo, pero no necesariamente uno que cambie el balance militar en el corto plazo.

Lo que sigue: una sucesión incierta y un proceso de paz en cuidados intensivos

La pregunta que domina los análisis esta tarde en Kinshasa, Kigali y Doha es la misma: ¿a quién reemplaza Ngoma, y en cuánto tiempo? Un portavoz de la presidencia congoleña declinó comentar. El ejército no respondió. El M23 publicó una imagen oscura. El silencio oficial de todos los actores principales habla, en sí mismo, de la magnitud del momento.

Ngoma no era solo la voz del M23: era su cara en los momentos de mayor presión internacional. En enero de 2025, fue él quien se presentó ante las cámaras internacionales para gestionar la liberación de mercenarios capturados en la frontera de Gisenyi. Era la figura que el grupo proyectaba cuando quería mostrar legitimidad ante la comunidad internacional.

Perderlo mientras se negocia en Doha, mientras el coltán de Rubaya está en el centro de un trato mineral con Washington, y mientras el alto el fuego se deshace en el terreno, es una pérdida que el M23 no puede absorber con facilidad ni ignorar sin consecuencias.

Los combates continúan. Las familias siguen huyendo. Y la paz en el este del Congo, una vez más, queda aplazada.

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