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Tensiones en política exterior de EE.UU.: Groenlandia, Taiwán y conflictos globales

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La política exterior de Estados Unidos genera tensiones globales en febrero de 2026, con controversias sobre Groenlandia, Taiwán y el papel de Washington en conflictos internacionales.

La política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump continúa generando tensiones globales en febrero de 2026, con controversias que abarcan desde la presión sobre Dinamarca por Groenlandia hasta las crecientes tensiones con China por Taiwán, mientras aliados europeos expresan preocupación por el compromiso de Washington con la OTAN y el futuro de la asistencia militar a Ucrania. La Casa Blanca ha implementado una estrategia de “América Primero 2.0” que prioriza intereses nacionales sobre compromisos multilaterales tradicionales, generando incertidumbre entre aliados históricos y reconfigurando el orden internacional establecido desde la Segunda Guerra Mundial. Analistas internacionales debaten si estas políticas representan un realineamiento estratégico necesario o un debilitamiento del liderazgo estadounidense que podría crear vacíos de poder aprovechados por China y Rusia, mientras organismos como la Unión Europea, las Naciones Unidas y el G7 intentan adaptarse a esta nueva realidad geopolítica.

📅 Febrero de 2026 | 📍 Washington D.C., Estados Unidos | ✍️ Birmux News

Washington D.C., Estados Unidos — La política exterior estadounidense atraviesa uno de sus períodos más turbulentos y controversiales de las últimas décadas, con la administración Trump implementando cambios radicales que desafían el consenso internacional establecido desde el fin de la Guerra Fría.

Desde declaraciones sobre adquisición territorial de Groenlandia hasta reconfiguraciones en las relaciones con China, Europa y Medio Oriente, Washington está redefiniendo su rol global de maneras que generan tanto apoyo doméstico como alarma internacional.

Groenlandia: la controversia territorial que sacude relaciones con Dinamarca

Trump insiste en “interés estratégico” sobre el territorio ártico

Una de las controversias más inesperadas de la política exterior estadounidense en 2026 ha sido la renovada presión sobre Dinamarca respecto a Groenlandia, territorio autónomo danés de enorme importancia estratégica en el Ártico.

El presidente Donald Trump ha declarado públicamente que Estados Unidos tiene un “interés vital y estratégico” en Groenlandia, citando recursos naturales, posición geográfica para defensa hemisférica y preocupaciones sobre influencia china y rusa en la región ártica.

“Groenlandia es absolutamente necesaria para la seguridad nacional de Estados Unidos. No podemos permitir que China o Rusia establezcan presencia significativa en nuestro hemisferio. Dinamarca es un gran aliado, pero esto es sobre supervivencia nacional”, declaró Trump en rueda de prensa en la Casa Blanca a principios de febrero.

Reacción de Dinamarca y la Unión Europea

La respuesta de Dinamarca ha sido categórica y firme. La primera ministra danesa rechazó cualquier posibilidad de negociación sobre la soberanía de Groenlandia, calificando las sugerencias estadounidenses como “inaceptables e irrespetuosas”.

La Unión Europea respaldó públicamente a Dinamarca, con varios líderes europeos expresando preocupación por lo que consideran un enfoque “transaccional e imperialista” hacia aliados históricos.

Posición de Groenlandia:

– El gobierno autónomo de Groenlandia ha reiterado su deseo de mayor independencia de Dinamarca, pero no bajo soberanía estadounidense
– Líderes groenlandeses han expresado interés en relaciones económicas más estrechas con EE.UU., pero manteniendo autonomía política
– La población de 56,000 habitantes ha mostrado opiniones divididas sobre su futuro

Taiwán y China: tensiones en el Indo-Pacífico alcanzan punto crítico

Ejercicios militares chinos generan alarma internacional

Las tensiones entre Estados Unidos y China sobre Taiwán han alcanzado niveles no vistos desde las crisis del Estrecho de 1996, con Beijing realizando los mayores ejercicios militares registrados alrededor de la isla en febrero de 2026.

China ha intensificado vuelos de aviones militares en la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán y realizado simulacros de bloqueo naval, en lo que analistas describen como preparación para eventual invasión.

Respuesta estadounidense: ambigüedad estratégica vs. compromiso explícito

La administración Trump ha enviado señales contradictorias sobre el compromiso estadounidense con la defensa de Taiwán:

Por un lado, el Pentágono ha aumentado ventas de armas a Taiwán y realizado tránsitos navales regulares por el Estrecho de Taiwán. Por otro, declaraciones presidenciales han sugerido que la defensa de Taiwán podría estar condicionada a contribuciones financieras taiwanesas a gastos de defensa estadounidenses.

“Taiwán necesita pagar por su defensa. Estados Unidos no puede seguir siendo el policía mundial gratis. Si quieren nuestra protección, tienen que contribuir significativamente”, declaró Trump en entrevista con medios conservadores a mediados de febrero.

Reacción de aliados asiáticos

Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas han expresado creciente preocupación por la confiabilidad de los compromisos de seguridad estadounidenses en la región Indo-Pacífico.

Funcionarios japoneses han comenzado discusiones discretas sobre capacidades de defensa autónomas, incluyendo posible desarrollo de arsenal nuclear propio si las garantías estadounidenses se debilitan.

OTAN y Europa: cuestionamientos sobre compromiso transatlántico

Presión sobre gasto militar europeo

La administración Trump ha intensificado presiones sobre aliados europeos de la OTAN para que aumenten drásticamente sus gastos de defensa, exigiendo que todos los miembros alcancen 3% del PIB (superando el objetivo actual de 2%).

Países bajo mayor presión:

Alemania — Actualmente en 2.1% del PIB en defensa
España — 1.4% del PIB
Italia — 1.6% del PIB
Bélgica — 1.3% del PIB
Canadá — 1.4% del PIB

Trump ha sugerido que Estados Unidos podría reconsiderar sus compromisos con la OTAN si los aliados no aumentan significativamente sus contribuciones, generando temor sobre la invocación del Artículo 5 de defensa colectiva.

Ucrania: reducción de asistencia militar genera controversia

La administración ha anunciado reducción gradual de asistencia militar a Ucrania, argumentando que el conflicto debe ser resuelto mediante negociación y que Europa debe asumir mayor responsabilidad en su propia seguridad.

“Hemos gastado cientos de miles de millones en Ucrania. Europa está justo al lado y apenas ha contribuido comparado con nosotros. Es momento de que asuman responsabilidad por su propio continente”, declaró el Secretario de Estado estadounidense.

Esta posición ha generado alarma en Kiev y capitales europeas, con temores de que Rusia interprete la reducción de apoyo estadounidense como luz verde para intensificar ofensivas militares.

Medio Oriente: reconfiguración de alianzas tradicionales

Israel y Arabia Saudita: profundización de relaciones

Estados Unidos ha facilitado acercamiento histórico entre Israel y Arabia Saudita, con negociaciones avanzadas para:

– Establecimiento de relaciones diplomáticas plenas
– Acuerdos de cooperación militar y tecnológica
– Proyectos de infraestructura energética conjuntos
– Coordinación de seguridad contra Irán

Irán: máxima presión 2.0

Washington ha reimplementado política de “máxima presión” sobre Irán, con nuevas sanciones económicas y amenazas de acción militar si Teherán continúa enriquecimiento de uranio.

La estrategia ha generado tensión con aliados europeos que prefieren enfoque diplomático, creando divisiones transatlánticas sobre política hacia Irán.

Presencia militar: reducción en Irak y Siria

El Pentágono ha anunciado reducción significativa de tropas estadounidenses en Irak y Siria, argumentando que la misión contra ISIS está cumplida y que recursos deben reorientarse hacia competencia con China.

Críticos advierten que la retirada podría crear vacío de poder aprovechado por Irán, Rusia y grupos extremistas.

América Latina: enfoque en inmigración y comercio

México: presión sobre cooperación migratoria

Las relaciones con México están dominadas por temas migratorios, con Washington presionando a Ciudad de México para implementar controles fronterizos más estrictos y aceptar retorno acelerado de migrantes.

Trump ha amenazado con aranceles comerciales si México no cumple con demandas estadounidenses sobre control migratorio y combate a cárteles de drogas.

Venezuela: sanciones y presión diplomática

Estados Unidos ha intensificado sanciones contra el régimen de Maduro, mientras apoya oposición venezolana y coordina con países latinoamericanos para aislar diplomáticamente a Caracas.

China en América Latina: preocupación por influencia creciente

Washington ha expresado alarma por creciente influencia económica china en la región, particularmente en:

Brasil — Inversión en agricultura e infraestructura
Argentina — Financiamiento de proyectos energéticos
Perú — Desarrollo de puerto de aguas profundas
Chile — Inversión en minería de litio

África: competencia geopolítica con China y Rusia

Reducción de presencia militar estadounidense

El Pentágono ha anunciado reducción de bases militares en África, argumentando que recursos deben concentrarse en competencia con China en Indo-Pacífico.

Esta decisión ha generado preocupación sobre vacío de seguridad que podría ser llenado por Rusia (Grupo Wagner) y China.

Enfoque económico transaccional

La administración Trump ha adoptado enfoque más transaccional hacia África, priorizando acceso a minerales críticos y mercados sobre asistencia al desarrollo tradicional.

Reacciones internacionales: aliados y adversarios

Aliados europeos: preocupación y adaptación

Líderes europeos han expresado públicamente preocupación por confiabilidad de compromisos estadounidenses, mientras aceleran desarrollo de autonomía estratégica europea:

Francia y Alemania lideran impulso para capacidades de defensa europeas independientes
Unión Europea aumenta inversión en industria de defensa propia
– Discusiones sobre fuerza de reacción rápida europea sin dependencia de EE.UU.

China: confianza en declive estadounidense

Beijing ha interpretado las políticas estadounidenses como evidencia de declive del liderazgo global de Washington, intensificando sus propias iniciativas:

– Expansión de Iniciativa de la Franja y la Ruta
– Mayor asertividad en Mar de China Meridional
– Profundización de alianzas con Rusia, Irán y Global Sur

Rusia: aprovechamiento de divisiones occidentales

Moscú ha buscado explotar tensiones transatlánticas, ofreciendo acuerdos energéticos a países europeos preocupados por confiabilidad estadounidense.

Análisis: debate sobre “América Primero 2.0”

Defensores: realismo necesario

Partidarios de la política exterior de Trump argumentan que representa corrección necesaria tras décadas de sobreextensión estadounidense:

“Estados Unidos ha cargado desproporcionadamente el peso de seguridad global mientras aliados disfrutan beneficios sin contribuir adecuadamente. Es momento de que paguen su parte justa”, argumentan analistas conservadores.

Críticos: debilitamiento del liderazgo estadounidense

Opositores advierten que estas políticas están erosionando alianzas construidas durante 75 años y creando vacíos de poder:

“Al tratar alianzas como transacciones comerciales, estamos destruyendo la arquitectura de seguridad que ha mantenido paz global y prosperidad estadounidense desde 1945. China y Rusia están encantados”, advierten expertos en política exterior tradicional.

Implicaciones para el orden internacional

Sistema multilateral bajo presión

Las políticas estadounidenses están generando presión sin precedentes sobre instituciones multilaterales:

Naciones Unidas — Reducción de contribuciones financieras estadounidenses
OMC — Cuestionamiento de normas comerciales globales
OMS — Amenazas de retiro definitivo
Acuerdos climáticos — Retirada de compromisos internacionales

Realineamientos geopolíticos emergentes

Analistas identifican nuevos bloques geopolíticos formándose:

Eje autoritario — China, Rusia, Irán
Autonomía estratégica europea — UE buscando independencia de EE.UU.
Potencias medias — India, Brasil, Indonesia navegando entre bloques
Estados Unidos — Enfoque más selectivo y transaccional

Perspectivas: futuro de la política exterior estadounidense

Corto plazo: volatilidad continua

Expertos anticipan que la volatilidad en política exterior estadounidense continuará caracterizando 2026, con posibles crisis en:

Estrecho de Taiwán — Riesgo de confrontación militar EE.UU.-China
Europa Oriental — Posible ofensiva rusa si percibe debilitamiento de compromiso estadounidense
Medio Oriente — Escalada con Irán

Largo plazo: preguntas fundamentales

Las políticas actuales plantean preguntas fundamentales sobre el futuro rol estadounidense:

– ¿Puede Estados Unidos mantener liderazgo global con enfoque transaccional?
– ¿Emergerá orden multipolar o nuevo sistema bipolar EE.UU.-China?
– ¿Pueden alianzas tradicionales sobrevivir redefinición de términos?
– ¿Quién llenará vacíos de seguridad dejados por retiros estadounidenses?

Conclusión: momento definitorio para política exterior estadounidense

La política exterior de Estados Unidos en 2026 representa uno de los momentos más definitorios desde el fin de la Guerra Fría.

Las decisiones tomadas por Washington en los próximos meses sobre Groenlandia, Taiwán, OTAN, Ucrania y Medio Oriente moldearán el orden internacional para décadas venideras.

El debate fundamental es si Estados Unidos está implementando realismo necesario tras décadas de sobreextensión, o si está desmantelando arquitectura de alianzas que ha garantizado su prosperidad y seguridad durante 75 años.

Lo que está claro es que el consenso bipartidista sobre política exterior que caracterizó gran parte de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial se ha fracturado profundamente.

Aliados históricos están comenzando a planificar futuros con menor dependencia de garantías estadounidenses, mientras adversarios calculan si este es el momento de desafiar más agresivamente intereses occidentales.

El mundo observa febrero de 2026 como un mes que podría marcar el principio de una nueva era en relaciones internacionales, donde el liderazgo estadounidense que definió el siglo XX y principios del XXI da paso a realidad más compleja y multipolar.

Las consecuencias de estas transformaciones se sentirán durante generaciones.

La pregunta no es si el orden internacional está cambiando. La pregunta es: ¿hacia dónde?

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